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El primer trimestre del año 2019: Escenarios y Evolución

Publicado en: 29 abril, 2019

La renta variable mundial tuvo el mejor comienzo anual de los últimos treinta años, revertiendo con contundencia la tendencia negativa del último trimestre del año anterior. Los mercados financieros van batiendo estadísticas en una dirección y otra, por lo que es necesario que los inversores mantengan correctamente el horizonte temporal de sus inversiones.

Durante el mes hubo alzas significativas en todas las plazas bursátiles, recuperándose  la maltrecha confianza de los inversores para el presente, después de los descensos del año pasado. El exceso de pesimismo con el que empezaba el año, fue terreno propicio para el movimiento contrario al alza que se produjo. La volatilidad y comportamiento errático que tuvieron muchos mercados en el mes anterior podría haber sido causado por el efecto “estacional” de fin de año, en el que suelen producirse cierres, ajustes y reasignación de activos en las carteras de los inversores, tanto institucionales como particulares.

ESCENARIOS A PRINCIPIO DE TRIMESTRE

Durante todo el trimestre continuaron las conversaciones entre EEUU y China para alcanzar un acuerdo en materia arancelaria. El proceso negociador acordado en el seno del G20 fue extendiéndose en el tiempo y, si bien no se alcanzó el acuerdo en el plazo previsto, la voluntad negociadora de ambas partes fue suficiente para transmitir optimismo a futuro y apoyar las alzas de los mercados.

Del mismo modo, en plano europeo, siguió la incertidumbre en torno al proceso del “Brexit”. Tras las largas negociaciones que arrancaron post-referéndum, se alcanzó un principio de acuerdo entre la UE y la primera ministra T. May acerca de las principales fases a seguir, pero éste fue rechazado en múltiples tentativas en el Parlamento británico. Si bien, en general,  no tuvo gran trascendencia sobre la renta variable europea, fue añadiendo algunas dosis de volatilidad.

A principios de año, la administración norteamericana tuvo que afrontar el cierre parcial de algunas dependencias (“shutdown”), sin que ello fuese percibido como un riesgo inmediato para la evolución de la primera economía del mundo. El FMI rebajó el crecimiento económico previsto para 2019 al 3,5%, siendo Europa (y Alemania en concreto) el área que más vio recortadas sus previsiones. Dichas revisiones, se añadían a las que ya se habían realizado en el último trimestre del año anterior y coincidieron con la constatación de los débiles indicadores económicos que se fueron conociendo a principios de año.

EVOLUCIÓN DEL TRIMESTRE

Con todo ello, los principales Bancos Centrales, liderados por la Reserva Federal, cambiaron sus discursos y las expectativas de alzas de tipos de interés.  La traslación al mercado de tipos de interés fue inmediata y, desde principios de año, hubo descensos significativos en los tramos largos de la Curva  que regresaron a niveles de 2016 en el caso europeo y de 2017 en el caso norteamericano, con lo que se estaban deshaciendo todas las expectativas que se habían generado en el año anterior.

En febrero continuaron las revalorizaciones de la mayoría de plazas mundiales y, a cierre de mes, algunas ya habían conseguido superar los descensos del año anterior. La renta variable mundial se acogió a los factores positivos, que los hubo, y siguió avanzando en el mes de febrero.

Además de un escenario benigno en materia de tipos de interés, el segundo apoyo vino de la mano de los resultados empresariales. En EEUU, las cifras reportadas del cuarto trimestre del año anterior desvelaron que un 63% superaron las expectativas de beneficios de los analistas y el 37% lo hizo en la cifra de ventas. En Europa, las cifras fueron más débiles, aunque también positivas: el 46% batió las expectativas de beneficios y el 57% en materia de ventas. Los mercados emergentes también evolucionaron al alza, impulsados por la buena marcha de China que acumulaba ya un +15% en el año. En este caso, el cambio de expectativas de tipos de interés repercutió, a su vez, en unas perspectivas de tipos de cambio (usd$ más débil para el resto del año), que también les beneficiaba. En España tuvo escaso impacto la no aprobación de los Presupuestos y la convocatoria de elecciones para el próximo mes de abril.

En marzo siguieron las revisiones a la baja de las estimaciones de crecimiento económico mundial. En esta ocasión fue la OCDE que situó las estimaciones en un +3,3% en 2019 y 3,4% en 2020. Ello implicaba situarla, por primera vez en los últimos años, por debajo del promedio histórico. Sin ser cifras negativas, si que demuestran la ralentización de la que vienen alertando la mayoría de organismos desde hace tiempo, y que afecta a todas las zonas geográficas.

A la destacable debilidad europea con cifras en Alemania e Italia cercanas a  niveles de estancamiento; en clave emergente, China estableció un objetivo de crecimiento entre el 6%/6,5% situándose en la franja inferior de las estimaciones de los últimos años. Fue en marzo cuando, tras las reuniones mensuales de la FED y el BCE, los mensajes fueron más contundentes. Por parte de la primera, únicamente dejó entrever un movimiento al alza, descartando algún otro para todo el año. Además, el proceso de reducción del tamaño de su Balance finalizará en setiembre. Por parte del BCE, además de también descartar movimientos en el presente, se activará un nuevo programa TLTRO-III que otorgará financiación al sistema financiero con la finalidad de que actúe de transmisión a la economía productiva. El Organismo mostró consciencia de la comprensión en los márgenes de la banca que ello implica y habló de posibles medidas para mitigar esta situación.

Si bien son medidas que mejorarán las condiciones y deberían favorecer la evolución del conjunto de mercados en general, no dejan de esconder el deterioro de magnitudes que las autoridades monetarias están visualizando y que también muestran los mercados de renta fija, donde hubo una fuerte caída de rendimientos que significó volver a situar los rendimientos del Bono alemán a 10 años en negativo. El hecho de que la Curva de tipos de interés estadounidense se haya invertido (pendiente negativa), también añadió dosis de incertidumbre dado que ha tenido capacidad predictiva de periodos recesivos en épocas anteriores; ahora bien, la demora entre la inversión de la curva y la recesión ha llagado a ser de 15 a 18 meses en algunas ocasiones anteriores, por lo que su efecto sobre la renta variable no debe anticiparse.

A finales de trimestre, no hubo avances en los otros dos focos de atención que tenían los inversores desde hace tiempo. EEUU y China siguieron con las rondas negociadoras que tienen que finalizar en un acuerdo en materia arancelaria. Las prórrogas en las reuniones muestran una clara voluntad por ambas partes de alcanzar un pacto. Y en materia de “Brexit”, tras los sucesivos rechazos del Parlamento a las propuestas de acuerdo de la primer Ministra T. May, un retraso del proceso de salida es la opción más probable. En clave positiva destacar que la salida “sin acuerdo”, al menos, ha sido descartada.

Ante la crudeza que mostraron algunos indicadores, (PMI en la zona euro por debajo de 50 ptos. en todos los ámbitos, si bien en EEUU las lecturas no fueron tan negativas a pesar de haber retrocedido), cobrarán gran importancia las cifras que se vayan conociendo el próximo mes de abril correspondientes a los resultados empresariales del primer trimestre del año. Los inversores deberán discernir cual es la traslación del deterioro macroeconómico a los resultados empresariales.

CONCLUSIONES

De todo lo anterior podemos concluir que las condiciones financieras serán favorables a la renta variable durante el resto del año,  siempre que no haya un deterioro en los resultados empresariales. Presumiblemente, éstos presentaran una mayor resistencia al deterioro macroeconómico visualizado, por lo que confiamos en una buena evolución para la renta variable mundial en el segundo trimestre, en consonancia con lo sucedido en este primer periodo del año. Los inversores deberán mostrar convicción, a pesar de que el entorno de noticias puede ser “incómodo”. De momento, las Bolsas han conseguido registrar un avance trimestral significativo, Europa +12%, EEUU +12%, Japón +8%, UK +9% y Emerging markets +9%,  cuando el sentimiento con el que empezaba el año era muy negativo.

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