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Diferencias y similitudes entre invertir en una SICAV o un Fondo de Inversión

Publicado en: 12 febrero, 2019

Los Fondos de Inversión (FI) y las Sociedades de Inversión de Capital Variable (SICAV), ambas Instituciones de Inversión Colectiva (IIC), guardan muchas similitudes así como algunas diferencias.

A efectos del inversor, invertir en una IIC con un estilo de gestión o una política de inversión dada, ya sea en forma de FI o de SICAV, no le supondrá prácticamente ninguna diferencia en términos de rentabilidad, siendo únicamente apreciables en aspectos operativos.

 

Similitudes

Ambas son entidades que tienen como objeto la captación de fondos de múltiples inversores para ser gestionados conjuntamente e invertidos en bienes, derechos, valores u otros instrumentos con el objetivo de obtener un rendimiento.

Tanto los FI como las SICAV necesitan de dos entidades que son clave: una Sociedad Gestora de Instituciones de Inversión Colectiva (SGIIC) y una Entidad Depositaria (normalmente un banco).  Estas entidades garantizan el buen funcionamiento de las IIC gracias al control y supervisión que se ejercen mutuamente al ser entidades independientes entre sí. La entidad depositaria es un banco que custodia los activos, sea la tesorería, las inversiones en renta fija, renta variable, derivados, etc…; y la SGIIC es quien gestiona y administra de forma profesional la IIC; es decir, quien toma las decisiones relativas a la composición de la cartera, calcula el Valor Liquidativo diario y tramita las entradas y salidas de los inversores en la IIC, entre otras funciones.

La férrea regulación de la CNMV garantiza una gestión transparente y un exhaustivo control de los FI y las SICAV, con lo que también aporta una alta seguridad legal al inversor.

Ambas están sujetas al Impuesto sobre Sociedades, y por el resultado contable que generen, tributaran a un tipo reducido del 1%. Gracias a este tipo impositivo reducido, mientras los partícipes (de FI) o accionistas (de SICAV) mantienen su inversión en la IIC, difieren el pago de su IRPF hasta el reembolso/venta de las participaciones/acciones, con el consiguiente beneficio fiscal y capitalización de los posibles beneficios obtenidos por el FI o SICAV.

También en cuanto a fiscalidad se refiere, tanto FI como SICAV pueden beneficiarse del traspaso entre IIC, lo que permite desinvertir de un FI o SICAV para invertir directamente en otro FI o SICAV (sin que el efectivo llegue a pasar por el inversor), aplazando la tributación que se generaría si en lugar de traspaso se hubiera realizado mediante el reembolso (venta) de participaciones (acciones) y posterior suscripción (compra).

Son productos que de una forma sencilla permiten diversificar el riesgo del inversor, ya que la regulación limita a las IIC el porcentaje máximo de inversión en un único producto o emisor. Además, permiten a los inversores individuales acceder (de forma indirecta) a determinados emisiones de instrumentos financieros limitadas a inversores institucionales.

Finalmente, cabe resaltar que ambos tienen una total liquidez y flexibilidad, ya que permite a los inversores invertir o desinvertir sus participaciones/acciones cuando deseen.

 

Diferencias operativas

Invertir en un FI o en una SICAV sí tiene diferencias.

Para invertir en un FI, el futuro partícipe lo podrá hacer directamente con la SGIIC del FI en cuestión, con lo que la suscripción de participaciones únicamente supondrá la cumplimentación de la documentación exigida por la CNMV en cuanto a la identificación de los titulares de la inversión y conocimiento del producto, y la transferencia del importe que se desee invertir desde la cuenta corriente del futuro partícipe hasta la cuenta corriente del FI en el depositario. Para realizar un reembolso, únicamente deberá solicitarlo a la SGIIC, y recibirá la transferencia en la cuenta corriente indicada.

En cuanto a las SICAV, debemos tener en cuenta que, además, también son una SA y por lo tanto están formadas por acciones. Cuando alguien quiere invertir en ellas, deberá comprar acciones. Esta compra de acciones se realiza en un mercado (al igual que cuando queremos comprar acciones de Telefónica, de Apple, de Banco Santander,…), por lo que necesitaremos realizarlo a través de un intermediario o bróker. En particular, las acciones de las SICAV cotizan en un mercado llamado Mercado Alternativo Bursátil (MAB). Por lo tanto, cuando queramos invertir, deberemos acudir a nuestro banco o bróker e indicarle la SICAV de la que queremos comprar acciones (exactamente igual que si quisiéramos comprar acciones de TEF, AAPL, SAN,…). El mismo procedimiento deberemos hacer cuando queramos desinvertir y vender acciones.

 

Diferencias jurídicas

La diferencia operativa comentada anteriormente, viene derivada de que una SICAV tiene personalidad jurídica propia, ya que es una Sociedad Anónima, y como tal, sus inversores se convierten en accionistas con derechos económicos y políticos de la Sociedad (derecho de asistencia a la Junta General de Accionistas y derecho a voto). Las SICAV tienen dos órganos de gobierno, el Consejo de Administración y la Junta General de Accionistas, quienes son los responsables últimos de la Sociedad, y quienes delegan en una SGIIC y en un Depositario la gestión y administración de la IIC.

En cambio, los FI no tienen personalidad jurídica. Esto implica que la representación, gestión y administración del FI recae en la SGIIC y en el Depositario. En este caso, los inversores (partícipes del FI) solo tienen derechos económicos.

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